Árboles para tierras áridas
Escribe: Darío de la Fuente D.
En el mundo globalizado de nuestros días no es convincente mirar y hacer comparaciones del más diverso orden con los países altamente desarrollados sino también valorizar experiencias en países en desarrollo e incluso apreciar medidas adoptadas por países definidamente atrasados para solucionar problemas entre los cuales uno de los más acuciantes es el de la energía en su aspecto más básico: la leña y el carbón tan esencialmente relacionados con el problema de plantación de árboles para tierras áridas y la plantación de árboles en general. La conformación geográfica de nuestro territorio con su diversidad de climas nos aconseja tener la vista alerta hacia todos lados.
Uganda, por la relación de los contrarios ofrece un buen ejemplo de observación. País sin costas en África Oriental, tiene su sistema hidrológico dominado por el lago Victoria, el segundo lago de agua dulce más grande del mundo; también en su sistema están el Alberto en el Oeste; también están el Eduardo y el Jorge en el suroeste y el Kyoga y el Salisburry en el Este; tiene ríos y tiene extensiones cultivables y de riesgos, pero, asimismo, tiene zonas desérticas en las que el problema de la leña y el carbón crea situaciones criticas para sus habitantes.
El país es eminentemente agrícola. El 83% de su fuerza de trabajo está en la agricultura a nivel de subsistencia lo que no obsta para que no haya cultivos comerciales: exporta café, algodón, tabaco y té. Su población es fundamentalmente rural; solo el 8,7% vive en asentamientos urbanos.
La mayor parte de la Tierra está cubierta de árboles naturales y praderas que representan el 43% de la superficie total, el resto corresponde a cuerpos de agua y ciemago. Sin embargo, hay zonas en que escasea la leña.
La energía básica de las familias es la leña. La población, como se ha dicho, rural, ejerce una fuerte presión sobre los recursos naturales, en especial la biomasa maderera. Desde algún tiempo los árboles son un componente usual de la mayo-ría de los sistemas agrícolas practicados en el país. En Uganda el 98% de la energía utilizada proviene de la biomasa bajo las formas de leña y carbón vegetal. Es lo corriente en el uso doméstico, comercial e industrial. En lo doméstico la re-colección de leña incuba a las mujeres y a los niños en edad escolar, especialmente a las niñas.
En el pasado una parte de la leña se obtenía de tierras de labor dejadas en barbecho, pero la fragmentación de los predios debido al aumento de la población ha reducido la duración de los barbechos y en muchos casos lo ha eliminado por completo. La leña se esta haciendo cada día más escasa y las mujeres y los niños salen a recorrer largas distancias con lo que se reduce la productividad de las fincas.
Reconociendo la importancia de los árboles para la economía, el Gobierno inició el «programa nacional de árboles» para intensificar las actividades en este sentido en todo el país. Año a año se elige «día de plantación del árbol» (entre abril y junio, que es épocas de lluvias). Los árboles son proporcionados por los viveros del Estado. La ONG (organizaciones gubernamentales) coopera con las comunidades lega-les ayudándoles a crear sus propios viveros proporcionándoles insumos y tecnología. Los árboles son eucaliptos. El proveer leña para el hogar continuo siendo una actividad primordialmente femenina en Uganda.
En esta actividad coopera IPALAC (pro-grama Internacional de cultivos para tierras áridas). Fue creado en 1995 contando con los auspicios de la Universidad BenGurion en Neguev con la cooperación de MAS-HAV (centro de cooperación internacional del ministerio de relaciones exteriores del Estado de Israel.
Se planta eucaliptos por su rápido crecimiento y porque hay estimulo a las plantaciones por particulares en apoyo a los programas gubernamentales y porque esto salvará de la destrucción de los bosques naturales que, por los requerimientos de leña, están bajo fuerte presión, en forma constante, por las comunidades.
En Chile, las regiones del Sur consumen gran cantidad de leña para la calefacción en las ciudades; hay por otra parte, una real conveniencia de reforestar las zonas del Norte y Centro del país para mejorar el medio ambiente y para defender, por ese medio, el bosque nativo. No se puede olvidar que el árbol ejerce influencia en la descontaminación ambiental, en la moderación del clima y el embellecimiento del paisaje.